Andréi Sájarov, padre de la bomba atómica rusa
Escrito por: Álvaro en Biografias, Ciencia, MilitarAndréi Dmítrievich Sájarov es uno de los físicos más importantes de la historia del siglo XX. Es el Oppenheimer ruso, el padre de la bomba atómica soviética. Y al igual que le ocurrió al científico norteamericano en Estados Unidos, su postura en contra de la proliferación de las armas atómicas le puso en el punto de mira de los dirigentes de su propio país.
A mediados de 1948 se unió al proyecto soviético de la bomba atómica, bajo la dirección de Igor Kurchatov, en la ciudad de Sarov, aldea que durante 45 años fue borrada del mapa. El 29 de agosto de 1949 se realizaba la primera prueba nuclear de la URSS, conocida como ‘Primer Relámpago’, una réplica de ‘Fat Man’, la bomba lanzada por los americanos sobre Nagasaki el 9 de agosto de 1945. Pero fue el 12 de agosto de 1953 primero, y el 22 de noviembre de 1955 después, cuando se detonaron Usilennaya y Binarnaya, las primeras bombas de hidrógeno puramentes soviéticas.
A pesar de que en sus inicios Sájarov estaba convencido de la importancia de su trabajo aplicado al desarrollo de las armas nucleares, poco a poco fue dándose cuenta de las implicaciones reales de sus descubrimientos, y vislumbró riesgos tales como una guerra termonuclear o la contaminación por radioactividad.
Durante la década de los 60 jugó un activo papel contra la proliferación de armas nucleares y de las pruebas nucleares en atmósfera, dando como fruto el tratado de prohibición de pruebas atmosféricas, espaciales y submarinas, firmado en Moscú en 1963. A partir de entonces, por propia convicción, y por creciente imposición de su gobierno, se fue alejando progresivamente de la física nuclear aplicada, para dedicarse más a la cosmología básica.
Lo que supuso un punto de inflexión en la consideración que tenía de él el gobierno soviético, fue su postura contraria a la carrera armamentística basada en misiles balísticos (con cabeza nuclear), carrera en la competían los Estados Unidos y la URSS en el apogeo de la guerra fría. En una carta secreta fechada el 21 de julio de 1967, y dirigida al dirigente soviético de la época, Sájarov exponía la necesidad de aceptar una propuesta de rechazo bilateral de los misiles nucleares, por el riesgo de una guerra nuclear mundial. En dicho manuscrito, Sájarov solicitaba la publicación del mismo en la prensa, cosa que fue rechazada (y su exposición ignorada).
En mayo de 1968 finalizó un ensayo titulado ‘Progreso, coexistencia pacífica y libertad intelectual’, en el que desarrollaba las ideas de dicha carta. El castigo no tardó en llegar: se le prohibió investigar en cualquiera de los centros y laboratorios militares de la URSS y se le desposeyó de los honores adquiridos.
En 1970 colaboró en la fundación del ‘Comité por los Derechos Humanos’, de Moscú. A medida que transcurría el tiempo, mayor era su activismo, y mayor la represión gubernamental. En 1972, ya con 51 años, contrajo matrimonio con la pacifista Yelena Bónner, suponiendo quizás un balón de oxígeno para su asfixiada lucha.
Como reconocimiento internacional a su esfuerzo le llegó, en 1973, su nominación al Premio Nobel de la Paz, pero no sería hasta 1975 que le sería otorgado. En todo caso, no se le permitió salir de la URSS, de forma que fue su mujer la encargada de la lectura en la ceremonia de aceptación del premio. La lectura Nobel fue titulada de forma similar a su ensayo de 1968: ‘Paz, progreso y derechos humanos’.
El 22 de enero de 1980 fue arrestado por sus protestas públicas contra la invasión soviética de Afganistán de 1979, y fue forzado al exilio en su propia patria, aislándoselo en la ciudad de Gorky (hoy Nizhny Nóvgorod), una ciudad cerrada e inaccesible a los extranjeros. El control de la KGB duró hasta diciembre de 1986, año en que Mijaíl Gorbachov inició sus políticas aperturistas conocidas como perestroika y glásnost. Aprovechando el nuevo clima político, se le permitió regresar a Moscú, e inició las primeras organizaciones políticas independientes y legales, culminando en marzo de 1989, cuando Sájarov fue elegido como parlamentario (dentro de la oposición) en el llamado Congreso de los Diputados del Pueblo, la cámara parlamentaria soviética.
En 1985 se fundaron los Premios Sájarov, nombrados de esta forma en su honor, unos galardones otorgados anualmente por el Parlamento Europeo a personas y organizaciones dedicadas a los derechos humanos y a las libertades. El primer galardonado con el Premio Sájarov fue el líder sudafricano Nelson Mandela, en 1988.
En 1989 recibió el International Humanist Award de la International Humanist and Ethical Union. Poco después fallecía de ataque cardíaco a la edad de 68 años. Sus restos reposan en el cementerio de Vostryakóvskoye de Moscú.



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