Un 4 de Octubre como hoy (pero hace 50 años, en 1957) una bola metálica, del tamaño de un balón de baloncesto, y con cuatro antenas empezó a transmitir desde el espacio. Era la culminación de uno de los sueños de la humanidad, que si bien en principio pasó algo desapercibido, a día de hoy no podríamos imaginarnos un mundo sin satélites ya que son parte de nuestra vida cotidiana.
El Sputnik 1 se lanzó con el vehículo de lanzamiento R-7 desde el Cosmódromo de Baikonur en Tyuratam (370 Km al suroeste de la pequeña ciudad de Baikonur) en Kazajstán, antes parte de la Unión Soviética, y se incineró durante su reentrada el 3 de enero de 1958. La palabra sputnik en ruso significa “compañero”, “camarada” (”satélite” en astronáutica). El nombre oficial completo, se traduce sin embargo como “Satélite Artificial Terrestre” (ISZ por sus siglas en ruso).

Así pues el Sputnik 1 fue el primer satélite artificial de la historia. Tenía una masa aproximada de 83 kg y orbitó la Tierra a una distancia de entre 938 km en su apogeo y 214 km, en su perigeo. Era una esfera de aluminio de 58 cm de diámetro que llevaba cuatro largas y finas antenas de 2,4 a 2,9 m de longitud. Las antenas parecían largos bigotes señalando hacia un lado. La nave obtuvo información perteneciente a la densidad de las capas altas de la atmósfera y la propagación de ondas de radio en la ionosfera. Los instrumentos y fuentes de energía eléctrica estaban alojadas en una cápsula que también incluía transmisores de radio operando a 20,007 y 40,002 Mhz. (alrededor de 15 y 7,5 m en longitud de onda), las emisiones se realizaron en grupos alternativos de 0,3 s de duración. El envío a tierra de la telemetría incluía datos de temperatura dentro y sobre la superficie de la esfera.

Debido a que la esfera estaba llena de nitrógeno a presión, el Sputnik 1 proporcionó la primera oportunidad de detectar meteoritos, aunque no fue detectado ninguno. Una pérdida de presión en su interior, debido a la penetración de la superficie exterior, se habría reflejado en los datos de temperatura. Los transmisores funcionaron durante tres semanas, hasta que fallaron las baterías químicas de a bordo, y fue monitorizado con gran interés a lo largo de todo el mundo. La órbita del entonces satélite inactivo fue observada más tarde óptimamente, hasta caer 92 días después de su lanzamiento (3 de enero de 1958), después de haber completado alrededor de 1 400 órbitas a la Tierra, acumulando una distancia de viaje, de aproximadamente unos 70 millones de km. El apogeo de la órbita decayó de 947 km tras el lanzamiento hasta 600 km el 9 de diciembre.
Además comentar que el Sputnik 1 fue el primero de varios satélites lanzados por la Unión Soviética durante su programa Sputnik, la mayoría de ellos con éxito. Le siguió el Sputnik 2, como el segundo satélite en órbita y también el primero en llevar a un animal a bordo, una perra llamada Laika. El primer fracaso lo sufrió el Sputnik 3.
Se estima que se construyeron de cuatro a veinte modelos con propósitos de prueba. Un modelo del Sputnik 1 se entregó como regalo a las Naciones Unidas y ahora decora el vestíbulo de entrada de sus oficinas centrales en Nueva York, además varias réplicas del satélite Sputnik 1 pueden verse en museos de Rusia y otra está expuesta en el Smithsonian “National Air and Space Museum” (Museo Nacional Smithsonian del Aire y del Espacio) en Washington DC.
A modo de curiosidad, si queréis oir una grabación de los datos de telemetría del satélite pulsad aquí.
Vía | Wikipedia : El Mundo
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