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Os presentamos a la rana Goliath (viendo la imagen no hace falta explicar el porqué de este nombre). Mide de promedio unos 30 cm, pero esto es sin las patas extendidas. Cuando las estira, llega a medir 80 cm desde la punta de la nariz a los dedos de las patas posteriores, lo que la convierte en el anuro más grande del mundo. La Conraua Goliath puede llegar a pesar más de 3 kilos, igual que un conejo o un gato (vamos, que la sueltas por el jardín y te guarda la casa). Además, se tiene conocimiento de algunos ejemplares que han llegado a vivir más de 15 años.

Se alimenta de escorpiones, insectos y ranas más pequeñas. Su hábitat son los ríos de fondo arenoso de Camerún y Guinea Ecuatorial, ríos con una alta concentración de oxígeno. No hace falta decir que esta zona del mundo posee un elevado índice de humedad y altas temperaturas durante todo el año.

La rana Goliath ha sido un manjar desde siempre para los indígenas de la zona y un reclamo para los cazadores y coleccionistas. Sin embargo, ya que actualmente se trata de una especie en extinción, el gobierno de Guinea Ecuatorial ha decretado que no más de 300 ejemplares al año puedan ser exportados fuera del país.

Vía | rukz.com

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Hace unos meses rompí torpemente la pantalla de mi móvil y tras una pequeña odisea decidí comprar una por Internet y cambiarla yo mismo. Si puedes arriesgar tocando tecnología por qué dejar al manazas del servicio técnico. :)

Éste es el “antes”:

Antes

Estos son los pasos, en resumidas cuentas, de lo que hay que hacer:
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Científicos norirlandeses de la Queen’s University de Belfast han desarrollado una antena que no expande la señal hacia todas partes sino que, colocada en una parte del cuerpo, hace que las ondas se deslicen por la superficie de la piel. La antena está diseñada para poder conectar, sin cables, dispositivos que se apliquen al cuerpo, como en el caso de sensores que midan determinadas constantes corporales o recojan información del entorno.

Esto permitirá en el futuro el desarrollo de aplicaciones relacionadas con la medicina. Un controlador instalado en la cintura podría recoger la información enviada por antenas con función de biosensores situadas en el pie, el codo, el hombro o el lugar del cuerpo cuyas constantes se deseen observar. También tiene utilidad en equipamentos requeridos por las fuerzas de seguridad, el personal de ambulancias o destacamentos de rescate. Sirva como ejemplo de esto último el caso de los uniformes técnicos empleados por quienes entran a salvar a otras personas en pozos o galerías donde existe el riesgo de presencia de gases venenosos. El mono que visten lleva sensores repartidos por el cuerpo, pero en la actualidad éstos están conectados con cables que pueden romperse y dan menos flexibilidad a las prendas. La “skin-tenna” ofrece la posibilidad de eliminar los cables y conectar los sensores mediante señales de radio.

Según sus inventores, William Scanlon y Gareth Conway, este ingenio es más eficaz, pequeño y ligero que otras soluciones avanzadas para la misma función, como la tecnología bluetooth. Aunque han desarrollado antenas de sólo un centímetro de grosor, avanzan que el tamaño puede reducirse a la mitad, con la posibilidad en su utilidad médica de que se incorporen a vendas para el seguimiento de la evolución de las heridas.

Antenas parche para situarlas sobre la piel han sido desarrolladas con antelación, pero se han demostrado pobres conectores debido a que las señales se separan del cuerpo y no lo recorren. También se ha ensayado hasta ahora con pequeñas antenas de mástil, como las que se utilizan en los coches, pero aunque son mejores emisores lateralmente, siguen transmitiendo también hacia arriba.

El modelo de Scanlon y Conway parte de los principios físicos de estas últimas. Las antenas de mástil se sostienen sobre una placa de material conductor, como es el techo del coche, que refleja las señales que viajan hacia abajo. Lo que han hecho los dos investigadores es darle la vuelta a ese diseño, de manera que la placa está en la parte superior y separada del cuerpo. Esto ayuda a canalizar las señales a lo largo de la piel. Las señales salen hacia los lados al reflejar sobre la placa conductora.

“La idea de invertir la antena para fomentar la propagación de las ondas a lo largo del cuerpo es digna de ser patentada”, ha reconocido John Batchelor, un ingeniero de la Universidad de Kent que está trabajando en dispositivos similares.

Fuente | NewScientist.com

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